Conclusiones
En resumen, los estudios que se revisaron para esta publicación indicaron que el llegar a los padres y las madres a través de las tareas en casa puede ser el método más promisorio para llegar a un gran número de padres y madres y para tener una repercusión real en la comunicación entre padres y madres y sus hijos/as. Estos estudios también indicaron que muchos tipos de programas aumentan la comunicación entre padres y madres y sus hijos/as respecto a la sexualidad, al menos a corto plazo. Esto es alentador.
Aquellas intervenciones que en realidad involucraron a los padres y las madres y a sus hijos/as para comunicarse entre sí mismos/as, ya sea en sus hogares o en sesiones especiales, fueron los más propensos a aumentar la comunicación. En general, los programas más prolongados y más intensivos tuvieron efectos más positivos que los programas que eran más cortos.
Sin embargo, ninguno de estos programas mostró pruebas de lo que esperaban muchos/as de lo que elaboran programas: reducciones reales en la decisión del/la adolescente de participar en actividad sexual riesgosa. Y en efecto, algunos de los programas muestran pruebas, desde convincentes hasta poco convincentes, de que no lograron cambiar el comportamiento sexual de los/as adolescentes.
Por al menos tres razones, no es sorprendente que estos programas no tuvieran una mayor repercusión en la comunicación entre padres y madres y sus hijos/as.
Primero, como ya se mencionó, muchos de los diseños de evaluación fueron relativamente débiles y quizás no hubieran detectado una repercusión programadamente importante.
En segundo lugar, pocos de los programas evaluados estaban basados en la teoría o la investigación, tal como ofrecieron un minucioso análisis de las barreras en la comunicación entre padres y madres y sus hijos/as respecto a la sexualidad y las posibles soluciones a estas barreras. Pocos se enfocaron en antecedentes potencialmente importantes de la decisión de participar en actividad sexual riesgosa, a los cuales los padres y las madres se pudieran tratar (por ejemplo, desarrollar una estrecha relación con sus adolescentes o una adecuada vigilancia y supervisión). Además, muchos de los programas estuvieron basados en el conocimiento más que en las habilidades, y no todos ellos proporcionaron a los/as adolescentes y a sus padres y madres una verdadera práctica para hablar acerca de una variedad de temas sexuales.
En tercer lugar, la mayor parte de estas intervenciones fueron muy modestas. Es probable que se necesiten intervenciones más intensivas con actividades de seguimiento durante muchos meses tanto para iniciar como para mantener niveles más altos de comunicación entre padres y madres y sus hijos/as respecto a la sexualidad.
Tomando como base las evaluaciones actuales de los programas de comunicación entre padres y madres y sus hijos/as, no parece muy probable que los programas elaborados sólo para aumentar la comunicación respecto a la sexualidad representen un planteamiento particularmente prometedor para reducir la decisión de los/as adolescentes de participar en actividad sexual riesgosa.
Esto se debe a los hechos siguientes:
- Pocos/as padres y madres pueden o están dispuestos/as a participar en programas especiales para ellos/as y para sus hijos/as
- Los programas parecen aumentar la comunicación entre padres y madres y sus hijos/as sólo a corto plazo
- No existe una relación clara y robusta entre la comunicación entre padres y madres y sus hijos/as respecto a la sexualidad y el comportamiento sexual adolescente
- En ninguno de los seis estudios que evaluaron la repercusión en el comportamiento sexual real se encontraron cambios positivos en ese comportamiento sexual
Esto no significa que los esfuerzos para aumentar la comunicación entre padres y madres y sus hijos/as deban disminuir. Después de todo, muchos/as padres y madres valoran la comunicación con sus hijos/as y desean ayuda en esa comunicación. Además, los programas para padres y madres e hijos/as pueden ser todavía un componente valioso en programas mayores, más extensos y más intensivos destinados a reducir la decisión de los/.as adolescentes de participar en actividad sexual riesgosa. El trabajo científico que falta por hacer es esencial, porque la comunicación entre padres y madres y sus hijos/as respecto a la sexualidad parece tener una compleja relación con el comportamiento sexual de los/as adolescentes. Por ejemplo, los efectos de la comunicación entre padres y madres y sus hijos/as en el comportamiento de riesgo sexual de los/as adolescentes pueden tener importancia si los padres y las madres y los/as jóvenes tienen relaciones estrechas, y si los padres y las madres desaprueban la actividad sexual de los/as adolescentes o apoyan con firmeza el uso de anticonceptivos. Los efectos de las intervenciones también podrían ser más fuertes si se implementaran con las madres más que con los padres, o con las hijas más que con los hijos.
Numerosos estudios indican que otras características familiares (apoyo paterno o materno/nivel de contacto y vigilancia paterna o materna) están consecuentemente relacionadas con el comportamiento adolescente. Pueden ser aquellas características, en combinación con la comunicación entre padres y madres y sus hijos/as, las que ayuden a reducir los comportamientos de riesgo sexual de los/as adolescentes.1
Existen varias maneras en que los padres y las madres pueden expresar sus normas e influenciar el comportamiento de sus hijos/as, incluido su comportamiento sexual. Los programas para padres, madres y sus hijos/as han alentado a los padres y las madres a proporcionar información relacionada con temas sexuales y a expresar sus valores.
Sin embargo, existen otras importantes formas en que los padres y las madres y las familias afectan el comportamiento sexual adolescente. Por ejemplo, los padres y las madres son ejemplo del comportamiento sexual responsable o irresponsable. Varios estudios han demostrado que si la madre de una adolescente tuvo relaciones sexuales e hijos/as a temprana edad, es soltera y tiene citas, es soltera y cohabita con alguien, o si una hermana mayor tiene relaciones sexuales o ha tenido hijos/as a una edad temprana, entonces es más probable que la adolescente más joven inicie las relaciones sexuales a una edad temprana.2 Del mismo modo, si la hermana de la adolescente tuvo hijos/as en la adolescencia, entonces es más probable que la adolescente quede embarazada o tenga hijos/as. Los padres y las madres también pueden influir en el comportamiento sexual de sus hijos/as si los/as supervisan en forma adecuada. Muchos estudios han revelado que la vigilancia y supervisión apropiadas están relacionadas con el inicio de las relaciones sexuales, la frecuencia de las mismas, el uso de condones, el uso de anticonceptivos y el embarazo.3
Por consiguiente, los programas para padres y madres pueden demostrar que sean mucho más eficaces si no se concentran sólo en aumentar la comunicación entre padres y madres y sus hijos/as respecto a la sexualidad, sino también en esas otra formas en que los padres y las madres pueden influir en el comportamiento sexual de sus hijos/as adolescentes. Por ejemplo, estos programas pueden ayudar a los padres y las madres a tener más contacto con sus hijos/as, a supervisarlos/as y vigilarlos/as en formas más adecuadas, a ser ejemplo de comportamiento sexual responsable, y a responder adecudemente al posible comportamiento sexual y al embarazo entre los/as hermanos/as mayores.
Si los programas tienen estos efectos, pueden ser mucho más eficaces para reducir la decisión de los/as adolescentes de participar en actividad sexual riesgosa que cuando estos programas sólo procuran aumentar la comunicación entre padres y madres y sus hijos/as respecto a la sexualidad. Por supuesto, ayudar a los padres y las madres en esto es mucho más retador que ayudarlos/as a hablar acerca de la sexualidad.
Referencias
- B. C. Miller, B. Benson, and K. A. Galbraith, "Family Relationships
and Adolescent Pregnancy Risk: A Research Synthesis,"
Developmental Review, 2001, vol. 21, no. 1, pp. 1-38.
- D. Kirby, Emerging Answers: Research Findings on Programs to
Reduce Teen Pregnancy (Washington, DC:The National Campaign
to Prevent Teen Pregnancy, 2001).
- Ibid; B. C. Miller, B. Benson, and K. A. Galbraith, "Family Relationships
and Adolescent Pregnancy Risk: A Research Synthesis,"
Developmental Review, 2001, vol. 21, no. 1, pp. 1-38.