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La repercusión de intervenciones diseñadas para promover la comunicación entre los padres y las madres y sus hijos/as acerca de la sexualidad

Douglas Kirby, Ph.D.
ETR Associates

Parte 1: Contenido


Tareas de educación sobre la sexualidad

Ya que con frecuencia es difícil hacer que los padres y las madres asistan a un programa de orientación para ellos/as, muchos programas escolares de educación sobre la sexualidad incluyen tareas en casa que animen a los/as estudiantes a hablar con sus padres y madres en el hogar. Este tipo de tareas puede involucrar en forma importante a más padres y madres que cualquier otro tipo de programa porque son muchos/as los/as jóvenes que participan en programas de educación sobre la sexualidad. La investigación indica que un considerable porcentaje de estudiantes realiza estas tareas.1

Puede ser difícil, y quizás hasta perjudicial, para algunos/as jóvenes hablar con sus propios/as padres y madres o tutores/as sobre asuntos relacionados con la sexualidad. Por consiguiente, algunos/as instructores/as con frecuencia permiten (si fuera necesario) a los/as estudiantes que hablen con otros/as adultos/as.

Para una intervención, los/as investigadores/as desarrollaron y agregaron un fuerte componente paterno/materno al programa Managing Pressures before Marriage2, un programa de sólo abstinencia hasta el matrimonio implementado ampliamente en las escuelas medias y elaborado para ayudar a los/as jóvenes a aplzar la actividad sexual. Estos/as investigadores/as elaboraron cinco tareas para la casa para ayudar a los padres y las madres a reforzar la información y las habilidades que se presentan en el salón de clase y describir y ejemplificar los comportamientos deseados. Las tareas incluyeron no sólo conversaciones entre los/as estudiantes y sus padres y madres acerca de temas sexuales específicos, sino también pláticas sobre una amplia variedad de temas (por ejemplo, las presiones de los medios de comunicación, las presiones de las citas, los métodos para manejar las presiones, los puntos fuertes individuales de los/as adolescentes y las metas futuras). Además, los/as estudiantes y sus padres y madres practicaron juntos/as varios ejercicios de representación de roles. Aproximadamente la mitad de los/as estudiantes completaron tres o más de las cinco actividades con sus padres y madres.3

La evaluación utilizó un diseño experimental y comparó tanto la enseñanza en la clase como la enseñanza aunada a las tareas.4 Sin embargo, el tamaño de la muestra era pequeño y no permitió detectar los efectos menores. Considerando esta advertencia, los resultados indicaron que las actividades de los padres y las madres aumentaron la frecuencia de la comunicación pero no el nivel de comodidad. Además, no repercutieron significativamente en el conocimiento de los/as estudiantes, en las actitudes sexuales, en los comportamientos sexuales ni en la intención de tener relaciones. En el lado positivo, aumentaron la autodeterminación para evitar comportamientos de alto riesgo y la intención de evitar las relaciones antes de completar la escuela secundaria.

Otros estudios también han revelado que las tareas ideadas para la casa ayudan a los/as estudiantes a comentar temas sexuales particulares con sus padres y madres que aumentan la comunicación con ellos/as al respecto, al menos a corto plazo.5 A veces estas tareas son muy largas. Por ejemplo, en un programa, el promedio de tiempo que los padres y las madres emplearon para comentar sobre la sexualidad fue de 30 minutos.6 Los padres y las madres comentaron que las tareas representaron una justificación para hablar de estos temas e hicieron que fuera más fácil y más agradable.7 Incluso algunos/as padres y madres mencionaron que era la primera vez que hablaban con sus adolescentes acerca de la sexualidad.

Otro estudio es especialmente importante porque incluyó tareas aleatorias de distritos escolares en tres condiciones: enseñanza en clase más un componente paterno/materno, sólo enseñanza en clase y ninguno de los dos; un muestreo grande (N=1,669) con suficiente fuerza estadística para detectar efectos relativamente pequeños; y mediciones a largo plazo de muchos resultados. El Youth AIDS Prevention Project o YAPP, un programa de prevención del SIDA para la escuela media, incluyó dos tareas para la casa para el séptimo curso y una para el octavo curso.8 Antes de estas tareas, los padres y las madres recibieron paquetes con información de los Centers for Disease Control and Prevention sobre cómo responder a las preguntas de sus hijos/as relacionadas con el SIDA. También se animó a los padres y las madres a asistir a las reuniones para ellos/as y a participar en actividades adicionales para la prevención del SIDA. Los datos del proceso revelaron que entre 65% y 74% de los/as estudiantes cumplieron con cada una de las tareas. De este modo, las actividades llegaron a un número considerable de padres y madres. Por otro lado, sólo aproximadamente10% a 15% de los padres y las madres asistieron a cada una de las reuniones para ellos/as.

La repercusión de los resultados demostró que el componente paterno/materno no tuvo (con el paso del tiempo) una repercusión significativa ni positiva en ninguno de los resultados siguientes: el conocimiento, la comodidad al hablar con los padres y las madres acerca de la sexualidad, la importancia de los sentimientos de los padresy las madres acerca de la sexualidad, la percepción del disgusto que los padres y las madres sienten en reacción a que sus hijos/as tuvieran relaciones sexuales, el inicio de las relaciones sexuales, la frecuencia de las relaciones sexuales ni el uso de condones.

Este estudio aporta más bien una prueba de peso que indica que las tareas en casa pueden involucrar a muchos/as padres y madres y presuntamente aumentar la comunicación con sus hijos/as durante el curso. Sin embargo, tres tareas que implican comunicación con los padres y las madres no tuvieron efectos en el comportamiento sexual posterior de los/as estudiantes.

Algunos programas han incluido varios planteamientos. Por ejemplo, en el área de Chicago, las escuelas alentaron a sus alumnos/as de octavo curso a mirar en compañía de sus padres y madres una serie televisada de seis capítulos sobre el SIDA que incluyó la publicación de un suplemento de 16 páginas en un importante periódico.9

Con el apoyo de las escuelas, por lo menos 79% de los/as estudiantes miraron por lo menos un capítulo del programa; por otro lado, sólo 9% del grupo de control miraron algunos capítulos del programa de televisión. Como resultado aumentaron tanto la comunicación entre padres y madres y sus hijos/as como el conocimiento acerca del SIDA. Este estudio demostró la eficacia potencial de combinar las tareas en casa con los medios masivos de comunicación como método para aumentar a corto plazo la comunicación entre padres, madres y sus hijos/as respecto a temas sexuales.

En conclusión, los estudios sobre los programas para llegar a los padres y las madres a través de las escuelas indicaron que:

  • Es posible llegar a un gran número de padres y madres a través de tareas que el/la estudiante realice en casa
  • Una gran proporción hará las tareas
  • Los componentes de la tarea deben incluir por lo menos cinco trabajos y actividades más complejas (por ejemplo, representación de roles)
  • Estas tareas aumentan la comunicación entre padres y madres y sus hijos/as, por lo menos a corto plazo
  • Es posible que las tareas en casa no cambien las actitudes sexuales ni el comportamiento sexual de los/as estudiantes a largo plazo

Referencias

  1. S. M. Blake, L. Simkin, R. Ledsky, C. Perkins, and J. M. Calabrese, "Effects of a Parent-Child Communications Intervention on Young Adolescents' Risk for Early Onset of Sexual Intercourse," Family Planning Perspectives, 2001, vol. 33, no. 2, pp. 52-61; D. Kirby, R. P. Barth, N. Leland, and J.V. Fetro, "Reducing the Risk: Impact of a New Curriculum on Sexual Risk-Taking," Family Planning Perspectives, 1991, vol. 23, no. 6, pp. 253-63.
  2. S. M. Blake, L. Simkin, R. Ledsky, C. Perkins, and J. M. Calabrese, "Effects of a Parent-Child Communications Intervention on Young Adolescents' Risk for Early Onset of Sexual Intercourse," Family Planning Perspectives, 2001, vol. 33, no. 2, pp. 52-61
  3. Ibid.
  4. Ibid.
  5. N. L. R. Anderson, D. Koniak-Griffin, C. K. Keenan, G. Uman, B. R. Duggal, and C. Casey, "Evaluating the OUtcomes of Parent-Child Family Life Education," Scholarly Inquiry for Nursing Practice: An International Journal, 1999, vol. 13, no. 3, pp. 211-34; D. Kirby, R. P. Barth, N. Leland, and J.V. Fetro, "Reducing the Risk: Impact of a New Curriculum on Sexual Risk-Taking," Family Planning Perspectives, 1991, vol. 23, no. 6, pp. 253-63.
  6. D. Kirby, R. P. Barth, N. Leland, and J.V. Fetro, "Reducing the Risk: Impact of a New Curriculum on Sexual Risk-Taking," Family Planning Perspectives, 1991, vol. 23, no. 6, pp. 253-63.
  7. Ibid.
  8. K.Weeks, S. R. Levy,A. K. Gordon, A. Handler, C. Perhats, and B. R. Flay, "Does Parental Involvement Make a Difference? The Impact of Parent Interactive Activities on Students in a School-Based AIDS Prevention Program," AIDS Education and Prevention, 1997, vol. 9, (Supplement A), pp. 90-106.
  9. I. Crawford, L. A. Jason, N. Riordan, J. Kaufman, D. Salina, L. Sawalski, F. C. Ho, and E. Zolik, "A Multimedia-Based Approach to Increasing Communication and the Level of AIDS Knowledge within Families," Journal of Community Psychology, 1990, vol. 18, pp. 361-73.

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