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La repercusión de intervenciones diseñadas para promover la comunicación entre los padres y las madres y sus hijos/as acerca de la sexualidad

Douglas Kirby, Ph.D.
ETR Associates

Parte 1: Contenido


Programas para padres y madres y sus hijos/as

Cuando la mayor parte de los/as educadores/as conciben programas modelo que aumenten la comunicación entre padres, madres y sus hijos/as, por lo general consideran los que involucran a los/as jóvenes y a sus padres y madres. Estos programas tienen obvias ventajas:

  • Aumentan el conocimiento de ambos grupos
  • Pueden proporcionar un ejemplo de conversaciones acerca de temas sexuales y aumentar la comodidad en las conversaciones acerca de temas sexuales
  • Pueden brindar oportunidades en el grupo e inmediatamente después para que los/as jóvenes y sus padres y madres hablen entre sí mismos/as acerca de temas sexuales
  • Pueden hacer todo esto en un clima de comodidad en el que todos esperan hablar acerca de la sexualidad y donde se ve que todos lo hacen

Hamrick llevó a cabo un estudio poco común acerca de la repercusión de diferentes formatos para la educación en la vida familiar: sólo adolescentes; sólo padres y madres; padres, madres y adolescentes juntos/as; padres, madres y adolescentes por separado; y padres, madres y adolescentes primero separados/as y luego juntos/as1. Los resultados indicaron que los formatos que incluyeron padres, madres y adolescentes juntos/as fueron los más eficaces para aumentar la comunicación entre padres, madres y sus hijos/as.

Uno de los programas más intensivos de este tipo fue elaborado por el Family Guidance Center en St. Joseph, MO2. Se dividió a los/as participantes por sexo en cuatro grupos (grupos padre-hijo y grupos madre-hija) y por edad (grupos de jóvenes de 9 a 12 años de edad y grupos de jóvenes de 13 a 17 años de edad), y cada grupo se limitó a 10 pares de padres/madres-hijos/as.

El programa incluyó cinco sesiones de dos horas para el grupo de los/as más jóvenes y seis sesiones de dos horas para el grupo de los/as mayores. La primera sesión fue exclusivamente para padres y madres a fin de darles un panorama del curso; las sesiones restantes involucraron tanto a padres y madres como a sus hijos/as.

Las sesiones incluyeron material didáctico relacionado con temas comunes a la educación sobre la sexualidad (por ejemplo, anatomía, cambios durante la adolescencia, comportamiento sexual, reproducción, anticoncepción, embarazo adolescente y ETS). También incluyeron numerosas conversaciones en grupos pequeños, películas y actividades experimentales que facilitaron la comunicación entre padres, madres y sus hijos/as durante la clase.

Por ejemplo, para romper el hielo, los padres y las madres compitieron con sus hijos/as en una carrera de relevos en la que tenían que inflar un globo, sacar de su interior la pregunta enrollada, leer la pregunta respecto a la sexualidad y responderla (correcta o incorrectamente). La emoción de la carrera disminuyó su vergüenza, ya que hablaron en forma rápida y general acerca de varios asuntos relacionados con la sexualidad.

En una próxima sesión, los grupos (con el padre y la madre y sus dos hijos/as) jugaron un juego de mesa en el que tiraron dados y se movieron alrededor del tablero hacia la base desplazándose a los cuadros azules (pidiéndoles sacar una tarjeta y contestar una pregunta de conocimientos) o a los cuadros rojos (pidiéndoles sacar una tarjeta y contestar una pregunta acerca de cómo se sentían con relación a algunos aspectos de la sexualidad).

Otra actividad incluía cartas a "Dear Abby", las cuales describían varias situaciones y pedían consejos. Otra vez en grupos pequeños, los padres y las madres y sus propios/as hijos/as leían, contestaban y hablaban acerca de las cartas.

Este programa finalmente tuvo éxito logrando llegar a un gran número de familias en parte debido a dos factores:

  • Muchas agencias que dan asistencia a los/as jóvenes en el condado copatrocinaron el programa y reclutaron familias
  • El programa adquirió una excelente reputación durante varios años, difundió las ideas, y los padres y las madres que tenían más de un hijo/a repitieron el programa cuando sus hijos/as más jóvenes llegaron a la edad requerida

A pesar de su éxito de llegar a muchas familias durante muchos años, se trataba de un esfuerzo bastante laborioso.

Los datos de la encuesta se recolectaron antes del programa, inmediatamente después del programa y aproximadamente de tres a cinco meses más tarde3. Los resultados mostraron aumentos tanto en la frecuencia de la comunicación entre padres y madres y sus hijos/as como en la comodidad de esa comunicación. Sin embargo, estos resultados disminuyeron con el tiempo.

Los resultados también indicaron que el programa aumentó el conocimiento entre la juventud tanto en los grupos de los/as más jóvenes como en los/as de más edad. Entre el grupo de los/as de más edad (cuando se midieron), el programa también aumentó la claridad de los valores sexuales personales, disminuyó las actitudes permisivas hacia tener relaciones sexuales y aumentó la importancia percibida sobre el control de la natalidad.

Estudios adicionales también han confirmado que los programas que reúnen a los/as adolescentes y a sus padres y madres para cursos sobre la sexualidad pueden aumentar su comunicación respecto a la sexualidad. Por ejemplo, el programa Let´s Talk reunió a padres y madres y jóvenes que principalmente eran hispanos/as, realizaron ejercicios de grupo, facilitaron la comunicación entre padres y madres y sus hijos/as durante un taller de tres horas y media y con ello aumentaron su comunicación respecto a la sexualidad durante al menos tres meses.4 Además, la Office of Adolescent Pregnancy Prevention Programs costeó varios programas elaborados para mejorar la comunicación entre padres, madres e hijos/as respecto a la sexualidad. Aunque muchos de los informes no se publicaron, algunos de ellos indicaron que los programas aumentaron tanto la comunicación como la comodidad en ella. Otros estudios han producido resultados similares.5

Sin embargo, la simple reunión de padres, madres y adolescentes no garantiza una mayor comunicación acerca de la sexualidad. Por lo menos un estudio no reveló un cambio significativo.6 De este modo, las actividades interactivas bien ideadas (por ejemplo, mini charlas estructuradas, actividades de grupo y juegos que en realidad llevan a los/as adolescentes y a sus padres/madres a hablar entre ellos/as durante las sesiones) pueden demostrar ser importantes.

Pocos estudios han medido la repercusión de estos programas en el comportamiento sexual real. El estudio que sí lo hizo fue Growing Together7. Girls Inc. (antes conocido como los Girls Clubs) elaboró e implementó un programa de cinco sesiones para madres e hijas. Aunque en el grupo del programa las hijas mostraron tener menos probabilidades de iniciar relaciones sexuales, los grupos del programa y los de comparación probablemente no eran equivalentes antes del programa, y los resultados recopilados durante dos años posteriores al programa apenas fueron estadísticamente significativos.

En resumen, la mayoría de estos programas sirvieron sólo a un pequeño número de familias. El Family Guidance Center finalmente dio servicio a muchas familias, pero eso requirió muchos años. Otros estudios han confirmado los retos que implica el lograr que los padres y las madres asistan a las reuniones o a cursos con sesiones múltiples.8 Muchas veces, los padres y las madres se enfrentan a obstáculos en la práctica o simplemente disponen de poco tiempo, poca energía o poca motivación para asistir.

No obstante, cuando estos programas están bien elaborados y cuando los padres y las madres y sus hijos/as participan, aumenta su comunicación acerca de la sexualidad así como su comodidad con esa comunicación. Desafortunadamente, es posible que esa buena comunicación no dure.

Estos programas también pueden tener otros efectos positivos, por ejemplo: aumentar el conocimiento o esclarecer los valores. Sin embargo, no se sabe si en realidad reducen los riesgos sexuales.


Referencias

  1. M. H. Hamrick, "Parent, Adolescent FLE: An Evaluation of Five Approaches," Family Life Educator, 1985, vol. 4, no. 1, pp. 12-15.
  2. D. Kirby, L. Peterson, and J. Brown, "A Joint Parent-Child Sex Education Program," Child Welfare, 1982, vol. 61, no. 2, pp. 105-14.
  3. D. Kirby, Sexuality Education: An Evaluation of Programs and Their Effects (Santa Cruz, CA: ETR/Network Publications, 1984).
  4. ETR Associates, Final Report of the Let's Talk Program Evaluation (Scotts Valley, CA: ETR Associates, 1993).
  5. J. M. Benshoff and S. J. Alexander, "The Family Communication Project: Fostering Parent-Child Communication about Sexuality," Elementary School Guidance and Counseling, 1993, vol. 27, no. 4, pp. 288-300; M. L. Bundy and P. N. White, "Parents as Sexuality Educators: A Parent Training Program," Journal of Counseling and Development, 1990, vol. 68, no. 3, pp. 321-23; S. L. Caron, C. B. Knox, C. Rhoades, J. Aho, K. K.Tulman, and M.Volock, "Sexuality Education in the Workplace: Seminars for Parents," Journal of Sex Education and Therapy, 1993, vol. 19, no. 3, pp. 200-11; M. H. Hamrick, "Parent, Adolescent FLE: An Evaluation of Five Approaches," Family Life Educator, 1985, vol. 4, no. 1, pp. 12-15 ; R. L. Huston, L. J. Martin, and D. M. Foulds, "Effect of a Program to Facilitate Parent-Child Communication about Sex," Clinical Pediatrics, 1990, vol. 29, no. 11, pp. 626-33.
  6. S. R. Jorgensen,V. Potts, and B. Camp, "Project Taking Charge: Six-Month Follow-Up of a Pregnancy Prevention Program for Early Adolescents," Family Relations, 1993, vol. 42, no. 4, pp. 401-06.
  7. H. J. Nicholson and L.T. Postrado, Girls Incorporated Preventing Adolescent Pregnancy: A Program Development and Research Project (New York: Girls Incorporated, 1991).
  8. D. Kirby, M. Korpi, R. Barth, and H. Cagampang, Evaluation of Education Now and Babies Later (ENABL), Final Report (Berkeley, CA: University of California, School of Social Welfare,1995); K.Weeks, S. R. Levy, A. K. Gordon, A. Handler, C. Perhats, and B. R. Flay, "Does Parental Involvement Make a Difference? The Impact of Parent Interactive Activities on Students in a School-Based AIDS Prevention Program," AIDS Education and Prevention, 1997, vol. 9, pp. 90-106.

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