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La repercusión de intervenciones diseñadas para promover la comunicación entre los padres y las madres y sus hijos/as acerca de la sexualidad

Douglas Kirby, Ph.D.
ETR Associates

Parte 1: Contenido


Antecedentes

Durante décadas, muchos/as estadounidenses preocupados/as por los/as jóvenes han trabajado para aumentar la comunicación entre los padres y las madres y sus hijos/as acerca de la sexualidad como parte de los esfuerzos para reducir los índices de embarazo en adolescentes, enfermedades de transmisión sexual (ETS) e infección por VIH. Sus esfuerzos han tenido como base varias convicciones:

  • Los padres y las madres son los/as principales educadores/as sobre la sexualidad de sus hijos/as
  • Los padres y las madres hablan con poca frecuencia y en forma inadecuada con sus hijos/as acerca de la sexualidad porque les resulta bastante difícil hablar sobre el tema
  • La comunicación eficaz entre los padres y las madres y sus hijos/as acerca de la sexualidad hará que los/as jóvenes corran menos riesgos sexuales
  • Los programas elaborados en forma adecuada pueden aumentar la comunicación eficaz entre los padres y las madres y sus hijos/as acerca de la sexualidad y reducir la incomodidad generada por ese tipo de comunicación, reduciendo así los riesgos sexuales en los/as adolescentes

Además, el concepto de que los padres y las madres son los/as principales educadores/as de sus hijos/as respecto a la sexualidad es políticamente aceptable. Por ejemplo, es menos controvertido ayudar a los padres y las madres a comunicar sus valores a sus propios hijos/as a fin de disminuir el comportamiento sexual riesgoso que impartir educación de sólo abstinencia o educación sobre la sexualidad o sobre el VIH donde se habla de los condones y otras formas de anticoncepción, o proporcionar condones o anticonceptivos a través de instituciones públicas como las escuelas.

Por todas estas razones, las personas preocupadas por la sexualidad de los/as adolescentes han elaborado programas para los padres y las madres y sus hijos/as, y algunas veces sólo para los padres y las madres, para ayudarles a comunicarse en forma más eficaz y más cómoda con sus hijos/as acerca de la sexualidad.

Numerosos estudios de distintas calidades han proporcionado pruebas que se concentran en las cuatro suposiciones básicas ya mencionadas. La creencia de que los padres y las madres son los/as principales educadores/as de sus hijos/as respecto a la sexualidad es una afirmación filosófica respecto a cómo deben ser las cosas, y al mismo tiempo una reclamación de cómo son en realidad. Esta reclamación se sustenta, en parte, por las pruebas que demuestran que mientras que los padres y las madres pueden o no ser los/as principales educadores/as de sus hijos/as respecto a la sexualidad, por lo general constituyen uno/a de los/as más importantes educadores/as de sus hijos/as respecto a la misma. A través de los años, muchos estudios (en especial sobre estudiantes universitarios/as) han mencionado posibles fuentes de información relacionadas con la sexualidad y les han pedido a los/as participantes que verifiquen las fuentes más importantes en sus vidas. Los/as investigadores/as concluyeron que son los/as compañeros/as, y no los padres y las madres, la fuente más significativa1. En una revisión de 10 estudios realizados durante casi todas las décadas de 1920 en adelante, Thornburg2 concluyó que los/as compañeros/as eran regularmente la fuente de información más importante sobre la sexualidad. Desde los primeros años de la década de los 40, sin tomar en consideración la edad o el sexo del/de la participante, ha habido tres fuentes principales de información sexual: los/as compañeros/as, la literatura (o de manera más general, los medios de comunicación) y los padres y las madres3. En los años más recientes, en 1993 una encuesta informó que la televisión, la escuela y el hogar (en ese orden) eran las tres fuentes principales de información para los/as jóvenes acerca del SIDA4. De este modo, los padres y las madres fueron identificados/as por algunos/as jóvenes como la fuente de información más importante, pero no para la mayor parte de la juventud.

Por otro lado, existen dos estudios realizados por la National Campaign to Prevent Teen Pregnancy que hizo la encuesta en muestras representativas nacionales de jóvenes de 12 a 19 años de edad. A diferencia de los estudios previos que indagaron sobre las fuentes de información más importantes, estas dos encuestas indagaron acerca de quién o qué influenció más su toma de decisiones sexuales. Los padres y las madres fueron los/as más identificados/as (38%), los/as amigos/as fueron identificados/as en segundo lugar (32 %) y sólo un pequeño porcentaje identificó a los medios de comunicación (4 %)5. Estos resultados (que sugieren que los padres y las madres tienen una función más importante, y que los medios de comunicación tienen una función mucho menor) pueden reflejar una muestra más representativa a nivel nacional y de gente más joven; y sin duda reflejan, entre otras cosas, las diferentes preguntas que se hicieron.

Por supuesto, los datos de las encuestas a veces no captan de manera adecuada muchos valores relacionados con la sexualidad que han sido inculcados a los/as jóvenes por sus padres y madres sin que haya mediado alguna conversación que recuerden, o sin que los/as jóvenes se den cuenta de que han absorbido los valores de sus padres y madres. De diferentes maneras, los padres y las madres silenciosamente son un ejemplo de importantes valores acerca de la sexualidad. Por ejemplo, el presentarse desnudos/as o parcialmente desnudos/as en frente de sus hijos/as, el involucrarse en relaciones sexuales fuera del matrimonio y la forma de responder a los/as hermanos/as o amigos/as de sus hijos/as que tuvieron hijos/as en la adolescencia indudablemente afectan los valores de sus hijos/as. Los/as hijos/as pueden reconocer o no este ejemplo.

Por otro lado, la mayor parte de estos estudios sugiere que la mayoría de los padres y las madres, cuando sus hijos/as llegan a la adolescencia, se dan cuenta de que: las creencias, los valores y los comportamientos de sus adolescentes pueden verse afectados por los/as compañeros/as, los medios de comunicación y otras fuentes a medida que disminuye la influencia de los padres y las madres. Como resultado de ello, algunas veces los padres y las madres dejan de ser los/as principales educadores/as de sus hijos/as durante la segunda década de la vida de ellos/as. A pesar de la creencia muy arraigada de que los padres y las madres son los/as principales educadores/as de sus hijos/as respecto a la sexualidad, es el reconocimiento de lo anterior y el temor de que los padres y las madres sean desplazados/as de esta función lo que motiva a la gente a implementar programas elaborados para ayudar a los padres y las madres, y para aumentar la comunicación entre padres, madres y sus hijos/as.

Un gran volumen de investigación descriptiva ha revelado que los padres, las madres y sus hijos/as por lo general tienen dificultad para hablar entre ellos/as acerca de la sexualidad. En una proporción significativa, los/as adolescentes informan que existe muy poca comunicación con sus padres y madres acerca de la sexualidad, y la mayoría de los/as adolescentes, padres y madres no están satisfechos/as con algunos aspectos de su comunicación con respecto a la sexualidad6. Los padres, las madres y sus adolescentes han identificado como obstáculos para la comunicación algunas de las mismas preocupaciones (por ejemplo, sentimientos potenciales de vergüenza o posiblemente de intromisión en la vida personal de sus hijos/as) y algunas preocupaciones diferentes (por ejemplo, si hablo con mi adolescente acerca del sexo y/o la anticoncepción, es más probable que él o ella tenga relaciones sexuales; mi adolescente no será sincero/a; o mi madre sospechará si le hago alguna pregunta o le digo algo al respecto)7. Los/as investigadores/as también han examinado la suposición de que la comunicación entre padres y madres e hijos/as reduce el riesgo sexual en que se hallan los/as adolescentes utilizando estudios al respecto para analizar la relación que existe entre la comunicación entre padres, madres e hijos/as y la actitud y el comportamiento sexual del/de la adolescente. En este grupo de varias docenas de estudios, los/as investigadores/as han tratado de establecer el grado de influencia que puede tener la comunicación entre padres, madres e hijos/as respecto a la sexualidad en los comportamientos de riesgo sexual del/de la adolescente, en especial en la iniciación temprana de las relaciones sexuales y en la falta del uso de condones o anticonceptivos8. Desafortunadamente las complicaciones metodológicas, como las mediciones y las diferencias en el muestreo, han hecho difícil llegar a conclusiones a partir de estos estudios.9 Sin embargo, estos estudios indican que no existe una correlación simple y robusta entre la comunicación entre padres, madres e hijos/as respecto a la sexualidad y el comportamiento sexual de los/as adolescentes; pero sí hay alguna evidencia de relaciones más bien complejas. En particular, si las madres desaprueban el que los/as adolescentes tengan relaciones sexuales, si la comunicación se da oportunamente y si hay una estrecha relación entre madre e hijo/a, entonces la comunicación madre-hija puede aplazar la iniciación de las relaciones sexuales de la hija.

Esta revisión examina programas evaluados que han utilizado varios planteamientos para aumentar la comunicación entre padres, madres y sus hijos/as respecto a la sexualidad y resume los estudios que han medido su repercusión. Se enfoca principalmente en la repercusión de los programas sobre la comunicación entre padres, madres y sus hijos/as, pero también resume la limitada investigación acerca de la repercusión de los programas sobre el comportamiento sexual adolescente u otros determinantes de ese comportamiento.


Referencias

  1. H. J. Rozema, "Defensive Communication Climate as a Barrier to Sex Education in the Home," Family Relations, 1986, vol. 35, no. 4, pp. 531-37.
  2. H. D.Thornburg, "The Amount of Sex Information Learning Obtained During Early Adolescence," Journal of Early Adolescence, 1981, vol. 1, no. 2, pp. 171-83.
  3. G. E. Dickinson, "Adolescent Sex Information Sources: 1964-74," Adolescence, 1978, vol. 13, no. 52, pp. 653-58; P. H. Gebhard, "The Acquisition of Basic Sex Information," The Journal of Sex Information, 1977, vol. 13, pp. 148-69; G.V. Ramsey, "The Sex Information of Younger Boys," The American Journal of Orthopsychiatry, 1943, vol. 13, pp. 347-52; G. B. Spanier, "Sources of Sex Information and Premarital Sexual Behavior," The Journal of Sex Research, 1977, vol. 13, no. 2, pp. 73-88.
  4. M. L. Smith, D. Minden, and A. Lefevbre, "Knowledge and Attitudes about AIDS and AIDS Education in Elementary School Students and Their Parents," Journal of School Psychology, 1993, vol. 31, no. 2, pp. 281-92.
  5. National Campaign to Prevent Teen Pregnancy,With One Voice: America's Adults and Teens Sound Off about Teen Pregnancy (Washington, DC: National Campaign to Prevent Teen Pregnancy, 2001).
  6. M. K. Hutchinson and T. M. Cooney, "Patterns of Parent-Teen Sexual Risk Communication: Implications for Intervention," Family Relations, 1998, vol. 47, no. 2, pp.185-94; C.Warren, "Parent-Child Communication about Sex," in T. J. Socha and G. H. Stamp, editors, Parents, Children and Communication: Frontiers of Theory and Research (Mahwah, NJ: Lawrence Erlbaum Associates, Inc., 1995), pp.173-201.
  7. J. Jaccard, P. J. Dittus, and V. V. Gordon, "Parent-Teen Communication about Premarital Sex: Factors Associated with the Extent of Communication," Journal of Adolescent Research, 2000, vol. 15, no. 2, pp. 187-208.
  8. B. C. Miller, B. Benson, and K. A. Galbraith, "Family Relationships and Adolescent Pregnancy Risk: A Research Synthesis," Developmental Review, 2001, vol. 21, no. 1, pp. 1-38.
  9. J. Jaccard, P. J. Dittus, and V. V. Gordon, "Parent-Adolescent Congruency in Reports of Adolescent Sexual Behavior and in Communications about Sexual Behavior," Child Development, 1998, vol. 69, no. 1, pp. 247-61; J. Jaccard, P. J. Dittus, and H. A. Litardo, "Parent-Adolescent Communication about Sex and Birth Control: Implications for Parent Based Interventions to Reduce Unintended Adolescent Pregnancy," in W. Miller and L. J. Severy, editors, Advances in Population: Psychosocial Perspectives (London: Kingsley, 1999), pp. 189-226.

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